Sanando la cesárea (Mi experiencia)

Mi segundo hijo nació por cesárea un 17 de junio del 2014 a las 13:25 hrs, lo parí en una institución pública, por lo que fue una experiencia dolorosa, no de manera física, sino de manera emocional.

A diferencia de mi primera gestación, está segunda gesta quería que fuera totalmente consciente, por eso mi segundo bebe fue planeado, yo estaba ilusionada con parirlo en casa, que su papá lo recibiera y por supuesto quería tener un curso psicoprofiláctico con una Doula y toda la cosa…

Pero a la semana 16 de gestación, viví uno de los momentos más difíciles y dolorosos de mi vida, lo que detonó en mi una crisis emocional muy fuerte, tan fuerte que comencé trabajo de parto con contracciones y dolor en espalda baja, así que en mi angustia por perder a mi bebé, corrí a llamarle a mi ginecológa que me mando progesterona via vaginal cada 8 hrs por 8 días +reposo absoluto. Siguiendo el tratamiento al pie de la letra y llorando mucho y hablando con mi bebé, mi cachorro decidió quedarse y continuar el viaje conmigo.

sanarcesarea

Les cuento que dada la noticia y el shock en el que me encontraba decidí cambiarme de residencia a la ciudad que me vió crecer, así que en un giro inesperado volví a mi matría, junto a las mías, mi madre, mis hermanas y mi hermano. Como mi gestación estaba resultando dificil, por todo el rollo emocional que traía, decidí continuar con mi decisión de parirlo en casa y tener una doula, sentía que lo mínimo que podía darle a mi hijo era un nacimiento digno y sin violencia, pensaba que ya había tenido bastante drama estando dentro del útero con todo el dolor y enojo que yo le transmitía por el duelo que estaba viviendo y me sentía culpable por no poderle brindar lo mismo que a su hermano, una gestación feliz, con un papá y una mamá que lo esperaran ansiosamente…

Afortunadamente tuve la dicha de encontrar una partera y doula que me acompañaran el resto de la gestación, el parto y el puerperio, y con ella de mi lado y mi hermana Girasol (q.e.p.d) me entregue al curso psicoprofiláctico y a mis sesiones personales con mi doula-partera para sacar todo el veneno que traia adentro, ella me decía -Karina recuerda que todo esto si no lo sanas, se hará presente en el trabajo de parto- y sí, se hizó presente (sigan leyendo).

La gestación seguía su curso, pero en la semana 26 tuve una complicación por que mi bebé estaba muy abajo, así que fuí con una huesera que trabaja en el hospital de parteras de Amealco y ella me acomodo a mi hijo, de manera que a los cinco minutos que me sobo, ya no tenía molestia alguna para caminar.

Llegue a la semana 42 + 2 días sin pasar de fase latente, mi partera me dijo que necesitaba un ultrasonido de manera Urgente para ver como estaba bebé y que por pasar de la semana 42 ya no podía ser parto en casa porque el riesgo de una complicación es mayor.

Yo tenía miedo, se suponía que me estaba preparando para el parto en casa.

Cuando fuí al hospital y me hicieron ultrasonido, el médico me dijo el bebé esta bien, viene en buena posición, no trae ni circular en cuello, el liquido amniótico está bien, la placenta está bien, pero por el tiempo que tienes ya no nos podemos esperar así que te voy hacer una cesárea ya. Yo le dije -Doctor no estoy lista, programeme para mañana (yo necesitaba digerir esto estaba en shock)-, el Dr. me dijo -ok, pero firmame una carta donde asumas las consecuencias si es que esto se complica- y yo, sin dudarlo la firmé, como me dijo que todo estaba bien, pensé, que mañana me operen.

Así fue como me programaron para una cesárea de emergencia, y cuando el Dr. me dijo que mi hijo estaba acomodado y sin circular de cordón umbilical en cuello (que no es problema para parto), pensé que mi hijo estaba listo para salir, pero quien no estaba lista para soltarlo era yo.

Como les conté que me cambie de residencia así como así, esa decisión implicó que renunciara a mi trabajo, lo que obviamente me generó estres en la gestación, y sin estabilidad económica, con una relación de pareja inestable, con un pequeño de dos años 8 meses que estaba chipil, y sintiendome culpable por todo lo que vivía, yo no me sentía lista para soltar a mi bebé, por eso me quede bloqueada y mi cuerpo se cerró.

Mientras asimilaba que mi plan de parto no era lo que yo quería y que iba a tener una cesárea lo que más temía, me solté a llorar, lloraba por mí y lloraba por mí hijo. y trate de mentalizarme para no pasarlo tan mal.

Al día siguiente mi hermana Girasol (cuánto te extraño y me haces falta) me acompaño,me llevo en su carro, entro conmigo al hospital, hizo una oración conmigo, me llevo mi ropa, yo quería llorar y abrazarla, pero me hice la fuerte (hoy que ya no la tengo me arrepiento de no haberlo hecho) y salió porque no podía estar nadie conmigo (recuerden que parí en institución pública).

Lo que recuerdo es que me vendaron las piernas, llegue a las 7 de la mañana y me dejaron sola ahí en una camilla acostada, yo estaba muy triste, y así pasaron las horas; después, un enfermero y una enfermera platicaban entre ellos como si yo no existiera y le decía el a ella, porque va a cesárea y ella le decía es embarazo post-termino macrosomico y el le decía cuál macrosomico si esta gorda, en eso que me agarra mi vientre y le dice a la enfermera ves, esta gorda.

Yo me sentía vencida y tan triste que no hice nada por defenderme o por decirle algo, me quede callada sumida en mi tristeza.

Me pasaron al quirofano a las 12.30 pm, para prepararme para la cirugía, me pusieron la anestesia en la columna, después me acostaron en la camilla horrible donde te amarran y quedas crucificada, estaba desnuda, totalmente expuesta, me embarraron la panza de un liquido café y cortaron mi carne; cuando reaccione, a los pocos minutos me puse a cantar, el sueño me quería vencer y yo me puse a entonar cantos a Dios, no quería dormirme, quería ver todo lo que mis ojos alcanzaran a ver, y sacaron a mi hijo a las 13:25 hrs (peso 4,200 kg y midió 52 cm), lo escuche llorar, senti como lo sacaron de mí, sentí como arrancaron la placenta, no sentí dolor alguno, pero sentí todo el movimiento, la brusquedad, la violencia.

Salí a la sala de recuperación con mi hijo, el me veía con total seriedad, a diferencia de su hermano que en cuanto lo tuve en mis brazos me sonrío, mi pequeño Isaac me miraba tan serio. Después me dió naúseas por la anestesia y acabe vomitando, y el dolor de la abertura comenzó a sentirse, me dolía sentarme, acostarme, caminar, subir escalones (para treparme a la camilla había que subir un escaloncito), bañarme, amamantar y con el bajón hormonal y el trauma de la cesárea me dio depresión, por ser cirugía me quede dos días más en el hospital, lo que me puso más tensa y triste.

Cuando me dieron de alta, mi mamá me cuido en el post-parto, y les cuento que me dolía amamantar a mi bebé por la cesárea, y tenía muchas ganas de llorar por todo lo que vivía, porque me sentía sola, traicionada, me sentía culpable por no haber parido de manera natural, y me sentia violentada por lo que viví nuevamente en el hospital, pero no lloraba por que se me podían abrir los puntos así que normalmente estaba triste.

Cuando mi hijo cumplió seis meses de nacido, ya me sentía un poco mejor, y digo un poco, porque en mi caso, la cesárea me afecto físicamente, de manera que padezco dolor en el área de la cirugía y en ocasiones siento como si me dieran tirones de la herida hacia adentro (y eso que ya pasaron 2 años y 4 meses de la cirugía).

Bueno volviendo a que mi hijo tenía seis meses de nacido, yo empecé a trabajar la cesárea, entonces me daba masajes (todavía me sobo la barriga), comencé a bailar yo sola en mis ratos para mí, y me pedí perdón por ser tan dura conmigo, por no llorar lo que tenía que llorar, por culparme por la cesárea… me pedí perdón y también perdone al papá de mis hijos, porque entendí que el perdón no era para él, si no para mí, para cerrar un ciclo y traer paz a mi vida…

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la foto es de NADAJ VOLOJ SOFFER. Por Gabriella Bianco

Le agradecí a mi cuerpo y a mi útero por haber sido tan fuerte y sostener la vida de mi hijo, le agradecí también por sostenerme a mí y llorar conmigo,le agradecí a mi cicatríz por que gracías a ella pudo nacer mi hijo sano y salvo, la acaricie, la sobe con aceititos y le pedí perdón por haberla menospreciado. Le agradecí a mi cuerpo por ceder, por no aferrarse, por soltarse y entregarse a la cirugía, le agradecí su valor, le agradecí su amor para conmigo, para con mi hijo, le agradecí a mi cuerpo por su pronta recuperación y le prometí que siempre cuidaría de el, así como el ha cuidado de mí…

Y hoy aunque no pude darles el honor que se merecen las placentas que cuidaron y mimaron a mis hijos, yo les agradezco infinitamente su amor y sus cuidados, e incluso hasta les escribí un cuento….ya pronto lo conocerán…

Actualmente la cicatríz de mi cesárea casi ya no se ve, pero yo sigo agradeciendole a mi voluntad, a mí cuerpo, a mi carne, a mis músculos, a la placenta, a mi útero, el abrirse de esa manera, para darle paso a la vida, y finalmente aceptar que la cesárea no era lo que yo quería, pero si era lo que necesitaba, para parir a mi hijo y para entender a las mujeres que han pasado por lo mismo, y porque no, para también decirles a otras mamás que si es necesaria su cirugía no tengan miedo, y echarles porras para que más pronto sanen…

Les comparto este texto bellísimo sobre la cesárea:

MANTRA DE LA CESÁREA
Yo parí por cesárea,
y por cesárea yo parí.
Y se creó la puerta sagrada,
Para ti y para mí.
Y pongo las manos en mi vientre,
y susurro para mí:
Gracias cicatriz querida,
por lo mucho que aprendí.
Yo parí por cesárea,
y por cesárea yo parí.
Y honro este portal de vida,
por donde yo renací.
Como madre, como hija,
como mujer sin fin.
Gracias cicatriz querida,
por formar parte de mí.
Porque tu custodias bien,
el dolor que padecí.
Un dolor que hoy yo transformo
En sabiduría para mí.
Yo parí por cesárea,
y por cesárea yo parí.
Gracias cicatriz querida,
tú y yo unidas al fin.
Y mi parto fue digno y bueno,
y mi parto me enseñó,
a inclinarme ante la vida
más allá de mi corazón.
-Mónica Manso ©

Con abrazo amamachador de una mamá loba

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