La Sexualidad, El Primer Regalo (Cuento corto) /Por Karina Rodríguez

Hace mucho, mucho tiempo, cuando la tierra no existía y todo era solo espacio y millones de estrellas, el gran espíritu tuvo un sueño…
Soñó con la tierra, la vida, los árboles, los ríos caudalosos, el océano infinito, los animales en la tierra, las aves del cielo, los peces en el mar… y soñó también con la humanidad…
Fue entonces cuando decidió expandir su creatividad y materializar su sueño.
En su sueño las humanas y humanos eran criaturas fascinantes, inteligentes, maravillosas y sensibles, cuando las creo conforme a su anhelo, puso en cada uno una brújula llamada cuerpo consciente, así, cuando su cuerpo hablará, ellas y ellos sabrían que hacer, por ejemplo, si su cuerpo sentía miedo, entonces sabrían protegerse, si su cuerpo sentía amor, sabrían entonces como amar, pues provenían de la fuente inagotable de amor, provenían del gran espíritu, les dotó también de un gran corazón dónde depósito amor puro, ese mismo amor sigue permaneciendo hasta el día de hoy, pero es deber humano reencontrarlo y manifestarlo.
Cuando hizo a la mujer, puso en ella la misma energía del universo, puso en su vientre un cuenco, un útero creador de vida, de sueños, brújula del tiempo, de las emociones, de las energías, así mismo, puso en ella una puerta mágica, y la adorno con lo mejor de la tierra, puso sobre ella cascadas y carnosas joyas que parecían piedras preciosas, conchas y perlas marinas, por último, la cubrió de un musgo suave, muy fino y exquisitamente perfumado.
Le dijo a la Mujer:
-He puesto dentro de ti dos hermosos regalos, el primero es una puerta mágica y hermosa, la misión de dicha puerta es proporcionarte placer en extremo y tu misión es protegerla como a un precioso tesoro, pues en ella tú te recrearás y te conectarás con el universo, de ella surgirá la vida y a través de ella tu morirás y renacerás en cada luna nueva, yo le he llamado pequeño edén, pues es un huerto delicioso lleno de fruta madura, lista para cortar y para comer, tu puedes nombrarla como quieras, solo te pido, que el nombre que uses sea igual de hermoso que tu precioso edén, para que no olvides que llevas dentro de ti un preciado tesoro, para que no olvides que tú eres su guardiana.
El segundo regalo es tu cuenco de amapolas, mágico, oceánico, infinito como tú, tiene la capacidad de llenarse y de vaciarse, de soltar y de retener, debes ser muy hábil porque puedes llenarlo de lo que tú quieras, puedes llenarlo de magia, belleza, placer, amor o incluso puedes llenarlo de miedo, de dolor y de tristeza, por ello tienes que ser sabia al elegir una pareja, quien escojas debe provocar risa en tu vientre, es la risa más profunda, porque con ella todo tu cuerpo y todos tus sentidos ríen juntos, es la risa de la vida, quien logre hacer reír tu vientre también te amará, y te honrara como la gran mujer sagrada que eres, debe ser para tu pareja un gran honor se digna de tu cuerpo, de lo contrario tu cuenco se llenará de dolor y tanto tú como tu cáliz pueden morir.
¿Has entendido todo esto preciosa hija?-
La mujer asintió con la cabeza, permaneció un largo rato en silencio, meditando todo lo que había escuchado, aterrizando que era dueña de dos hermosos tesoros, internalizando que era ella quien tenía que cuidarlos y compartirlos solo con aquella persona capaz de amarla en su sacralidad.
Entonces salió al bosque a encontrarse con su puerta mágica, después de escuchar que era una belleza, por supuesto que quería conocerla, y así lo hizo, se sentó en la tierra y abrió las piernas, tocó, probó y miró hasta donde sus ojos se lo permitieron y dijo dentro de sí –Es tan hermosa, es como una preciosa flor y está en mí- y suspiro con una gran sonrisa.
Cuando por fin hizo a la mujer y al hombre, puso en cada uno secretos y misterios, fuentes de placer, para la recreación y el amor, en sus encuentros, cada uno lograría estar más cerca del otro, compartiendo cuerpo, mente y alma, por lo tanto el gran espíritu hizo de la sexualidad un hermoso regalo, el vínculo más sagrado, capaz de convocar la energía universal, para materializar la vida misma aquí en la tierra.baño2

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2 Replies to “La Sexualidad, El Primer Regalo (Cuento corto) /Por Karina Rodríguez”

  1. Me habria gustado conocer este cuento hace 20 años, cuando mis 2 hijas estaban llegando a la pubertad. Lo he compartido con ellas ahora para cuando sean madres. Gracias x contarlo así.

  2. muy bello y muy cierto….ojala nos lo dijeran desde la adolescencia para hacernos conscientes de quien debe ser el hombre que reciba estos regalos.

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