El Poder de la Menstruación

“Durante cientos de años el ciclo menstrual femenino ha generado desprecio y aversión, al considerársele un signo de impureza cuya existencia reforzaba la inferioridad de la mujer en la sociedad claramente dominada por el hombre. Incluso hoy en día se piensa en la menstruación como desventaja biológica que transforma a la mujer en una trabajadora emocional, irracional e inestable, en la que no se puede confiar…” Miranda Gray

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Hoy te voy hablar sobre el Poder de la Menstruación, ya te he platicado con anterioridad como el cuerpo femenino ha sido menospreciado y debido a la fisiología del cuerpo femenino se nos considero durante siglos “el sexo débil”, perpetuando dicho estereotipo con frases como: corres como vieja, lloras como niña, peleas como mujer, y un largo etcétera…

Hemos aprendido que somos débiles y que en la feminidad hay una característica de fragílidad que inmediatamente nos hace ver como poco fuertes y poco hábiles… sin embargo a lo largo de la historia hemos demostrado nuestra capacidad e inteligencia, refutando las antiguas teorías que nos han colocado como “las débiles”…. parte del estigma que cargamos se debe a la menstruación…

La menstruación ese proceso natural fisiológico de los cuerpos de las mujeres que preparan al útero para una posible fertilización y en que caso de que no suceda, todo el tejido nutricio y precioso que se formo dentro de nosotras cuál tierra fértil es desechado con el ovulo en la menstruación…

Durante mucho tiempo se honro el periodo menstrual de las mujeres, en las antiguas tiendas rojas donde las mujeres menstruantes se retiraban a vivir su sangrado, ofrendarlo a la tierra y meditar…. así es, las mujeres meditaban los asuntos de la comunidad y salían de las tiendas con revelaciones para cuidar la tierra y resolver los problemas que sucedían dentro de la comunidad, eran guías espirituales, ya que se consideraba que las mujeres tenían una conexión directa con la divinidad!!!!

Observar a la mujer y sus ciclos era observar a la madre tierra echa carne.

Después (cómo en toda época de oscuridad) en nombre del “PROGRESO” se legitimó el estigma y la opresión sobre las mujeres y sus cuerpos.

Entonces la Menstruación paso de ser vista como ese periodo de silencio, meditación y reflexión, ha ser considerado como inmundo y peligroso.

estaciones.jpgHoy en día sigue habiendo mucho tabú alrededor de la menstruación, pero gracias a que muchas mujeres han buscado conectarse con su sacralidad y desmitificar la menstruación, hoy sabemos que es un tiempo PODEROSO y nutricio para las mujeres y su comunidad (familia, trabajo, círculos sociales, etc.).

Podemos recuperar la sabiduría del ciclo menstrual sintonizando con nuestra naturaleza cíclica y celebrándola como una fuente de poder femenino. El flujo y reflujo de los sueños, la creatividad y las hormonas que intervienen en las diferentes partes del ciclo nos ofrecen una profunda oportunidad de ahondar nuestra conexión con nuestro saber interior. Este es un proceso gradual para la mayoría de las mujeres, un proceso que supone desvelar nuestra historia personal y después, día a día, pensar de modo diferente acerca de nuestros ciclos y vivirlos de una forma nueva.

Las hormonas juegan un papel súper importante en la vida de las mujeres y el ciclo menstrual no es la excepción, en dicha etapa experimentamos el aumento de cuatro hormonas: Folículo estimulante (FSH), Luteinizante (LH), Estrógenos y Porgesterona.

Durante el ciclo menstrual tenemos 4 fases: La fase PRE-Ovulatoria, Ovulatoria, PRE-Mesntrual y Menstrual, esas mismas fases se han relacionado con las fases de la luna y las 4 estaciones del año.

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¿Pero que sucede en cada una de ellas y como puedo aprovecharlas?

FASE FOLICULAR: PRE-OVULACIÓN Y OVULACIÓN

La fase folicular: Antes de ovular, marcada por la extroversión. Invitan a dirigir nuestras energías hacia el entorno. Existe mucha energía vital por lo que debemos aprovechar al máximo estos dotes.

Durante la fase PRE-Ovulatoria: Hay un aumento de la hormona Folículo Estimulante (FSH) y de la hormona Luteinizante (LH), hay un aumento de los estrógenos que se relaciona con un aumento de la actividad del hemisferio cerebral izquierdo y una disminución del derecho.

Los estrógenos son nuestras hormonas “Hippies”, porque son las hormonas de la esperanza, los estrógenos nos hacen ver lo bello del mundo, nos hacen creer en él, es bajo la influencia del estrógeno que los bebes son concebidos, son la esperanza hecha carne para sanar a la tierra. Los estrógenos poseen una mírada de niña y de madre al mismo tiempo, que solo ve las bondades existentes en el mundo, es justo antes de la ovulación que las mujeres se sienten con mucha energía, la líbido aumenta y el mundo nos parece un lugar más feliz.

Fase Ovulatoria: la hormona Luteínizante estimula a los ovarios a madurar al folículo (el folículo es el saco o cascarón que protege a los ovulos) mientras la HL estimula el crecimiento y maduración de los ovulos, hay un ovulo de entre todos que será el protagonista y será quien madure y crezca más rápido y justo 36 hrs antes de la ovulación la HL llega a su pico más alto y hace que el folículo se rompa y el ovulo se libere, en es emomento los estrogenos disminuyen y hay un aumento de la Progesterona, esta hormona con mirada de anciana, sabia y que viene a cuidar la vida.

La ovulación representa la creatividad en su grado máximo; la base biológica de ello podría ser la oleada de hormonas que la acompaña.

Es un momento donde aumenta la energía, la fase preovulatoria y ovulatoria son fantásticas para las mujeres y sus estados para plasmar, ya que, su energía esta hacia el exterior, los estrogenos contribuyen a mirar la belleza del mundo, la esperanza, lo material (hacer carne las ideas), y el aumento de la actividad del hemisferio izquierdo (del pensamiento analítico y racional), es un buen momento para organizar juntas, actividades familiares, fiestas, excursiones, campamentos, viajes, actividades al aire libre con las hijas y los hijos, etc.

FASE LÚTEA: PRE-MENSTRUAL Y MENSTRUAL

La fase lútea: Después de ovular, marcada por la introversión e introspección. Invitan a dirigir las energías hacia lo más profundo de nosotras mismas, pues en esta etapa se nos muestra aquello que es necesario soltar, cambiar y mejorar de nuestra vida, por lo tanto se debe tener cuidado con sentimientos autodestructivos que se pueden generar debido a esta capacidad de visión.

Después de la ovulación hay un aumento de la Progesterona, esta hormona sabia que ve la realidad del mundo, se conecta con el dolor de la tierra y ve sin velos, durante está fase es común que las mujeres se den cuenta de sus propios dolores, que vean con claridad que están en una relación que les genera más dolor que felicidad, que vean que el trabajo en el que están no es lo que realmente quieren hacer y es la hormona que nos confronta con la REALIDAD nuestra y del mundo… Está hormona justo viene a cuídar de la vida que posiblemente fue concebida en el útero, pero de no ser así la vida que cuída es la de nosotras y la de la Madre Tierra, la progesterona lo ve todo y no tiene miedo de expresarlo, por eso el mundo le teme a las mujeres en fase pre menstrual, porque ven la realidad y quieren transformarla.

Antes de la menstruación es más delgado el «velo» que separa los mundos visible e invisible, lo consciente de lo inconsciente; tenemos acceso a partes con frecuencia inconscientes de nuestro yo que nos son menos accesibles en otros momentos del mes. Todos los sentidos se agudizan: los sonidos, los sabores, los olores, las sensaciones…muchas mujeres tienen sus mejores ideas antes de la menstruación. Muchas mujeres se sienten mas conectadas con su dolor personal y el dolor del mundo y somos mas propensas a llorar.

Se ha demostrado experimentalmente que antes de la menstruación se activa más el hemisferio cerebral derecho, es decir, la parte relacionada con el conocimiento intuitivo, mientras que disminuye la actividad del hemisferio izquierdo; curiosamente, también aumenta la comunicación entre los dos hemisferios. La fase premenstrual es, por lo tanto, un periodo en que tenemos más acceso a nuestra magia, a nuestra capacidad de reconocer y transformar los aspectos más difíciles y dolorosos de nuestra vida.

Esta cultura nos ha quitado ese poder, y es preferible doparnos con farmacos para que no sintamos y estemos ciegas ante lo que dañino para nosotras y la madre tierra, para que no podamos transformar el mundo.

Las mujeres somos cíclicas como la vida y la Tierra, y no lineales como nos han hecho creer y desear ser.

La menstruación es un tiempo sagrado que nuestra cultura no honra.

La información menstrual es reflexiva e intuitiva, nos la transmiten lo sueños, emociones y anhelos. Cuando bloqueamos continuamente esta información porque nuestra sociedad solo valora lo que podemos entender racionalmente, ésta vuelve en forma de síndrome pre-menstrual (SPM).

El SPM es una consecuencia de no respetar nuestro cuerpo y su necesidad de subir y bajar como las mareas y hoy en día se encuentran hasta 150 síntomas diferentes y dolorosos relacionados con el SPM, las mujeres viven la menstruación como una enfermedad. No atendemos nuestra necesidad de descansar.

Los fármacos eliminan los síntomas del SPM, pero la causa verdadera del malestar, que es el hecho de ser mujer y los dones que esto conlleva, no se puede remediar.

El ciclo menstrual representa el ciclo natural Vida-Muerte-Vida, que nos da la oportunidad de vivir, morir y renacer, para deconstruirnos a nosotras mismas, finalizar y empezar proyectos en nuestra vida, cerrar ciclos y comenzar de nuevo, desde nosotras y para nosotras.

Clarissa Pinkola Estés en su libro Mujeres que corren con lobos; nos dice lo siguiente: este ciclo natural (Vida-Muerte-Vida) demuestra la conexión  de una naturaleza dual que permite distinguir entre todo lo que nos rodea y llevamos dentro, que tiene que vivir y que tiene que morir. Nuestra misión es captar el momento oportuno (durante el ciclo menstrual) para realizar ambas cosas, para dejar que muera lo que tiene que morir y que viva lo que tiene que vivir. Pueden ser emociones añejas que solo limitan nuestra capacidad de ser felices y ser mujeres realizadas.

DEBEMOS SER CONSCIENTES DE NUESTRA SACRALIDAD

Es muy importante ser consciente de nuestros fluidos pues el 75% de nosotras es agua, y según el Dr. Masaru Emoto en su estudio sobre las moléculas de agua, todo lo que escuchemos, sintamos, pensemos y digamos repercute directamente en nuestros fluidos lo que nos genera estados de bienestar y salud o destrucción y enfermedad.

Alexandra Pope,  nos dice que ser conscientes de nuestra ciclicidad es reconocer y valorar el ritmo único de nuestra energía. Consiste en prestar atención a nuestros estados de ánimo a lo largo del mes menstrual, prestar atención al momento del ciclo que nos encontramos cada día, respetando nuestras emociones y nuestros niveles de energía. Cuando eres consciente de tus ciclos, creas una relación más profunda contigo misma, más amable y recreativa, estas receptiva a la gran fuente de autoconocimiento lo cual pone a tu disposición los siguientes recursos.

Cuando vives tu menstruación desde lo negativo, bloqueas tu poder creativo y tu cuerpo lo manifiesta a través del dolor, pues limitas todo tu potencial, de modo que no puede fluir ni liberarse y todos los recursos que posees se estancan, se marchitan y entonces sufres de manera inconsciente y sufres de manera física.

Ahora para ser consciente de tu propio proceso y de tu naturaleza cíclica, tienes que llevar un diario lunar donde registres tus ciclos menstruales mes con mes, para ello llevarás a cabo un historial de tus ciclos.

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Por último te dejo con este escrito extraído de Lara Owen

El Sabbath de las MujeresReclamando el Poder de la Menstruación
por Lara Owen (de «Her Blood is Gold: Celebrating the Power of Menstruation»)

[…] En otras culturas, en vez de ser ignorada, la menstruación ha sido considerada (y en algunos casos aún lo es) como un tiempo especial y sagrado para las mujeres. La abundancia de símbolos relativos a la mujer encontrados en excavaciones en lugares antiguos de Europa y el Cercano Oriente sugiere de manera enfática que dichas culturas eran matrifocales y reverenciaban a la Diosa y a los procesos del cuerpo femenino. Las prácticas rituales estaban ligadas al sangrado mensual de las mujeres y la sangre menstrual era altamente valorada como poseedora de poderes mágicos. La palabra ritual viene de «rtu», que significa menstruo en sánscrito. En la época anterior al sacrificio de seres vivos, la sangre menstrual se ofrecía en ceremonias. La sangre menstrualera sagrada para los Celtas, los antiguos Egipcios, los Maorí, los primeros Taoístas, los Tantristas y los Gnósticos.
Los Nativos Americanos comprendían muy bien los diferentes sentimientos que las mujeres experimentan cuando menstrúan y para ellos estos sentimientos formaban parte de algo muy importante en los ciclos del cuerpo femenino. Las mujeres se retiraban a un recinto especial a pasar su sangrado. Se lo consideraba el tiempo en que una mujer se encontraba en el nivel más alto de su poder espiritual, durante el cual la actividad más apropiada era descansar y acumular sabiduría.
La tribu Yurok del norte de California poseía una cultura espiritual muy desarrollada basada en el ritmo del ciclo menstrual para las prácticas rituales no sólo de las mujeres sino también de los hombres. Las mujeres acostumbraban retirarse «en masa» durante la luna nueva por un período de diez días. Durante ese tiempo los hombres se concentraban en el «desarrollo interno», en ceremonias y meditación. Mientras los adultos estaban ocupados acumulando poder espiritual, los niños eran cuidados por los ancianos de la tribu. Todo el trabajo que los adultos tenían que hacer se concentraba en los otros días del mes.

Cuando los hombres blancos entraron en escena, «el mundo se paró de cabeza». Las actitudes hacia la menstruación cambiaron y las muchachas fueron adoctrinadas por sacerdotes en vez de las ancianas de la tribu. En vez de enseñárseles que una vez al mes sus cuerpos se volvían sacros, se les enseñó que se volvían inmundos. En vez de retirarse a un recinto a meditar, orar y celebrar, se les enseñó que estaban enfermas.

En 1986 conocí a un maestro de las tradiciones Nativo Americanas. Me enseñó que una mujer menstruando tiene el potencial de ser más poderosa física y espiritualmente que cualquier hombre o mujer en cualquier otro momento. Aquello volteó de cabeza mis condicionadas representaciones de la realidad. Yo siempre había experimentado mi menstruación como un período de debilidad y dificultad. ¿De qué podría estar hablando aquel hombre?
Me indicó que cavara un hoyo en la tierra y que le hablara al hoyo de mis pensamientos negativos sobre la femineidad y el sangrado. Dijo que la tierra transformaría la energía negativa que yo sostenía alrededor de mi naturaleza femenina. Me sentí bastante tonta, pero de todos modos lo hice y me sorprendió descubrir cuántos malos sentimiento acerca del ser mujer acechaban dentro de mi mente feminista altamente educada. Este ejercicio fue doloroso pero muy eficaz.
Comencé a ver mi sangre con reverencia más que con miedo, disgusto o indiferencia. Para ese entonces ya no usaba tampones, así que comencé a mirar mi sangre apropiadamente cada mes, en lugar de verla en un desagradable tampón. Vi que era clara y roja, y algunas veces más oscura y con coágulos. Si en verdad liberaba mi visión, entonces podía ver que estaba llena de vida, llena de magia, llena de potencial. Comencé a sentir gozo al pensar en mi sangre, en ser mujer, al pensar que después de todo había algo extraordinariamente mágico y misterioso en habitar un cuerpo femenino. El resentimiento que había sentido durante mi adolescencia por haber nacido mujer y la convicción de que los muchachos eran mejores, palidecieron y fueron reemplazados por una creciente sensación de maravilla frente a las complejidades, posibilidades y profundidades ofrecidas por el ciclo mensual.
Comencé a tomarme tiempo para descansar, meditar y simplemente estar conmigo durante los días de mi período. Me di cuenta de que entonces era particularmente capaz de reflexionar, y que dichas reflexiones eran de una naturaleza sin tiempo. Sentí que me estaba conectando con alguna antigua y vasta fuente de sabiduría femenina, simplemente con sentarme quieta y escuchar mientras sangraba. Tomarme ese tiempo durante mis menstruaciones creó una relación muy diferente con mi cuerpo. Mi salud mejoró y poco a poco los cólicos que había sufrido durante la mayor parte de mi vida se mitigaron, y mi período se volvió un tiempo de placer más que de dolor.
Estaba comenzando a quererme a mí misma verdaderamente. Por supuesto que uno no puede obligarse a hacer esto, del mismo modo que uno no «hace» que otra persona lo quiera a uno. Comenzó a suceder de manera muy gradual, y mucha gente que se atravesó en mi vida me ayudó a ver con más claridad. Pero lo importante al principio fue el conocimiento de que la menstruación es una fuente de poder. Esta invaluable pieza de información, junto con el fuerte instinto que tenía acerca del poder del útero, transformaron mi profunda y en su mayor parte inconsciente falta de autorespeto.

Pensar en la menstruación como una fuente de poder para las mujeres iba completamente en contra de mi condicionamiento, y sin embargo sabía en mi corazón que era verdad. Me di cuenta de que había muchísima energía en la dicotomía entre lo que nos enseña nuestra cultura y mi reacción instintiva de «¡Claro que sí!» a esta sabiduría ancestral. Cuando se localizan los puntos donde la cultura se separa de una verdad natural, se habrá encontrado una llave, un pasaje hacia las enfermedades de dicha cultura. Comencé a entender que la hendidura entre la sabiduría y el poder de la menstruación que yo estaba percibiendo y las actitudes de la sociedad moderna con respecto al útero, se situaba en el corazón de la subyugación y la negación de la realidad y la experiencia femeninas.
Para muchas mujeres, la raíz de su infelicidad yace en la dolorosa relación con los procesos de ser mujer. Las mujeres son entrenadas para esconder a cualquier costo el hecho de que mestrúan. Las manchas de sangre en la ropa constituyen una horrible vergüenza. Nadie dice nunca: «No quiero ir a trabajar o a la fiesta porque estoy menstruando», a menos de que se sienta enferma por ello y en ese caso por lo genial dirá que tiene dolor de cabeza o un problema digestivo.

Cuando el útero y la menstruación son vistos únicamente como una incómoda necesidad biológica, la autoestima de las mujeres es correspondientemente baja. Nosotros somos nuestros cuerpos, y no podemos realmente amarnos en lo profundo de nuestros corazones si no amamos nuestros cuerpos sinceramente. Y no amas tu cuerpo si te sorprendes diciendo «¡Oh, no! ¡Me bajó la regla!».

Si quieres profundizar en tu sabidruía cíclica, escríbeme a hola@yosoyunaloba.com, tengo talleres online, presenciales y consultas que sin duda podrán acompañarte en tu propio proceso de re-encuentro contigo misma…

Te abrazo muy fuerte.
Con Amor Kane

Bibliografía:

Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer de la Dra Christiane Northrup
Luna Roja de Miranda Gray
Mujeres que Corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés

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2 Replies to “El Poder de la Menstruación”

  1. Hola lobatechnicolor
    Gracias por esta nueva entrada, por la información que brindas y porque leerla me ha permitido contactar con lo que estoy sintiendo en este momento.
    Por favor sigue escribiendo y quiero que sepas que para mí es importante Lo que haces y me motivas a que yo también haga lo que debo hacer en favor mío de otros.
    Recibe un abrazo

  2. Me encanto! Gracias

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